Anti-Gobierno de Datos: De la resistencia a la colaboración
por Javier Bermúdez
por Javier Bermúdez
En los últimos años, en mi rol como académico y consultor en temas relacionados a Gobierno de Datos, cada vez que una organización inicia un proyecto, es común encontrar personas que están en contra. Pueden ser “super analistas” que prefieren atajos técnicos, ejecutivos que evitan estándares y políticas por “pérdida de agilidad” o líderes que ven el gobierno como “burocracia”. También están los que sienten que esto es un control innecesario, una amenaza a su autonomía o simplemente una moda más del mercado tecnológico. Sin embargo, estas personas no son enemigos; son oportunidades para fortalecer la cultura de datos.
En este artículo exploramos estrategias para transformar la resistencia en colaboración, convirtiendo a estos “rebeldes de datos” en los mejores promotores del Gobierno de Datos.
Primero, entendamos que no son enemigos del dato, usan Excel, toman decisiones, generan reportes, pero cuando se habla de gobierno, suenan las alarmas y lo entienden como burocracia, restricción y pérdida de poder. Es ahí donde nace el “Anti-Gobierno de Datos”: no como una postura formal, sino como una actitud silenciosa de resistencia.
La resistencia al Gobierno de Datos no siempre se da con pancartas, mensajes en redes o reuniones conflictivas, se puede manifestar de formas más sutiles como:
¿Por qué tengo que registrar esto en el sistema si ya lo tengo en mi archivo?
Ese catálogo de datos no refleja lo que hacemos realmente en la empresa.
Ya tenemos nuestras propias definiciones, cambiarlas no tiene sentido.
No necesito a un data owner (dueño del dato) que me diga cómo trabajar.
Este tipo de preguntas o afirmaciones no son solo excusas: reflejan preocupaciones legítimas sobre el cambio, sobre la pérdida de control o incluso sobre la falta de claridad del para qué se hace Gobierno de Datos.
Estos “rebeldes de datos” también pueden ser reconocidos, ya que tienen un perfil común en las empresas:
El “Superman del Excel”: Usa macros y programación local para evitar el uso de sistemas centralizados o soluciones colaborativas.
El “Agente Especial SWAT”: Omite políticas, metadatos o controles de calidad porque toda necesidad apoyada en datos es una urgencia.
El “Escéptico”: Cree que el Gobierno de Datos limita los procesos, cumplimiento de objetivos y la innovación.
Es importante reconocer estos perfiles a tiempo ya que su resistencia puede ser contagiada al resto de personas. Por otro lado, sus conocimientos sobre los datos y el negocio son claves para definir políticas realistas y eficaces dentro del Gobierno de Datos que se desea implementar.
En mi experiencia, el fracaso del Gobierno de Datos no está en la estrategia técnica, sino en la estrategia cultural. Imponer reglas sin “sentido compartido” genera rechazo. Por eso, el primer paso para cambiar de la resistencia a la colaboración, es abrir el diálogo.
La transformación no empieza con políticas, sino con propósito y para esto podríamos apoyarnos en las siguientes preguntas:
¿Cómo me ayuda esto a trabajar mejor?
¿Qué ganan mis clientes internos y externos con esto?
¿Qué problemas reales resuelve el Gobierno de Datos?
¿Cuál es el retorno de inversión del Gobierno de Datos?
¿Cómo se alinea el Gobierno de Datos con nuestros objetivos estratégicos?
Tengamos presente que:
Imponer sin explicar, genera más resistencia.
Ignorar el impacto del cambio, genera más dolor.
La falta de seguimiento, genera pérdida de interés.
Sobre la base de lo antes mencionado, comparto algunas recomendaciones sobre cómo podemos construir colaboración desde la resistencia:
1.- Reconocer la resistencia como parte del proceso.- No es un enemigo a erradicar, sino una señal de que hay inquietudes que deben ser escuchadas.
2.- Incluir a los escépticos en el diseño del gobierno.- Invítalos a opinar, a construir juntos definiciones, procesos y responsabilidades. A veces, quien más se opone puede convertirse en un gran aliado si siente que es parte del cambio.
3.- Mostrar valor, no solo control.- En lugar de comenzar con lo que no se puede hacer, empieza con lo que se va a ganar. Mostrar mejoras concretas cambia percepciones.
4.- Celebrar pequeños logros.- Cada mejora en la calidad del dato, cada vez que se evita un error por tener buena metadata, cada indicador confiable, es una oportunidad para reforzar el valor del Gobierno de Datos. Esto también puede incluir el ofrecimiento de incentivos como reconocimientos o bonos.
El verdadero éxito del Gobierno de Datos no se mide solo con políticas aprobadas o catálogos publicados, sino en la forma en que las personas lo integran a su trabajo diario. Cuando el Gobierno de Datos deja de ser visto como una imposición y se convierte en una visión compartida, es que pasamos de la resistencia a la colaboración. Y esto, es más que frameworks o tecnologías, es una transformación totalmente cultural.
Si necesitas saber algo adicional o el apoyo de profesionales especialistas para abordar estos temas, te invito a explorar la web www.dgov4value.com